Arte & entretenimiento

Aplauso eterno para Irving García

“Los caminos, los caminos
no se hicieron solos…
Cuando el hombre,
cuando el hombre dejó de arrastrarse”.   (
Pablo Milanés)

Irving, captado por el lente de fotógrafo Doel Vázquez. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Así comienza una de las muchas canciones que el músico, cantante y compositor Irving García legó junto al extraordinario grupo de nueva canción puertorriqueña Haciendo Punto en Otro Son. La música fue una de sus grandes pasiones y siempre, se recordará como un obrero incansable del arte. Sus experiencias vividas en Barrio Obrero, Santurce, marcaron un orgullo que comentaba con frecuencia. Tema de conversación recurrente. Las melodías de Rafael Cortijo e Ismael Rivera, junto a los boleristas de la época lo tentaron a soñar con un quehacer de sonoridad como protagonista.

Desde muy joven desarrolló afinidad y talento natural por la percusión. Se destacó sonando panderos, conga, timbal, bongó y la batería entre otros instrumentos. En un artículo escrito por Ana María Cabañas para el periódico El Mundo en 1985, Irving García detalló “Cuando era chiquito, mi tía tenía un novio timbalero y como yo era su chaperón me prestaba los timbales a cambio de dejarlos solos. Me volvía loco con aquellos timbales…”

García estudió música en la Universidad de Puerto Rico y posteriormente regresó a la Universidad Interamericana para seguir educándose en canto. Con el grupo Tanamá abordó ritmos criollos, bomba y plena. Fue cultivando una pasión y defensa por nuestro folklor que no abandonó jamás. Si bien, se destacó por su excelencia y talento, la capacidad como compañero, amigo y ser humano lo hizo más grande.

Su composición “Yahuba” fue punta de lanza para la segunda producción discográfica de Haciendo Punto en Otro Son en 1976. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Las aportaciones con grupos como Atabal 4 dejaron plasmadas su extraordinaria elocuencia como comunicador musical, porque muchas de sus composiciones giraban en torno a la crítica social; injusticia, pobreza y otros escollos que se viven en un barrio.

Fue como integrante fundador de Haciendo Punto en Otro Son que pudo maximizar sus dotes y talento nato como músico, cantante y compositor. Producciones que calaron y levantaron voz de alerta en el pueblo a través del canto de nueva canción o nueva trova.

El debut discográfico de la agrupación fue enmarcado con temas emblemáticos como ‘Ríe y bosteza-masa’ de Silvio Rodríguez; la décima de Juan Antonio Corretjer musicalizada por Roy Brown ‘En la vida todo es ir’; ‘Los caminos’ de Pablo Milanés; ‘Ensillando mi caballo’ y ‘La vida campesina’ por mencionar algunas.

El eco del grupo que estableció un punto y creó un nuevo son continuó su legado. ‘El son que traigo yo’, ‘La muralla’ -su gran aierto en su momento- ‘Si yo no hubiera nacido’ y ‘Seis plenao’ letra y música de Irving confirmó la permanencia para buen rato de Haciendo Punto en Otro Son. Esto sin pasar por el alto el himno de defensa a nuestra música, ‘Yahuba’.

En 1984 trabajó su propuesta “Musicaribe” en la cual laboró con talentos como Willie Román, Héctor Rodríguez “Atabal”, Eguie Castrillo, Roberto Jiménez e Iván González. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

‘Oubao moin’, ‘Son de América nuestra’, ‘Tierras y otros cantares’ entre otras producciones levantaron igualmente ese orgullo patrio. No solo resaltaron la poesía de grandes exponentes de versos nacional –Corretjer y Llorens Torres entre otros- sino que, nos llevaron a conocer la riqueza de la herencia y legado de los cantares latinoamericanos; los versos de Mario Benedetti, Víctor Jara, Silvio, Pablo y otros.

García nunca claudicó al sueño eterno de Haciendo Punto en Otro Son. Se mantuvo firme promoviendo la música del grupo a pesar de las inclemencias del tiempo. Junto a sus compañeros Josy Latorre y Tony Croatto continuó el trabajo con producciones excelentes como ‘A mano pelá’; y hasta luego de la partida terrenal de Croatto, abrazó el concepto de Haciendo Punto en ‘Navidad en otro son’ en compañía de Latorre.

En la década de 1980 editó el disco “Irving punto…y aparte”, marcando su etapa como solista. (archivo Fundaión Nacional para la Cultura Popular)

El músico también recordado por la propuesta Musicaribe, donde enlazó ritmos del Caribe como son, plena, bomba, calipso y merengue, culminó diciendo en la entrevista mencionada anteriormente -publicada en El Mundo en 1985- que poseía “Un baúl lleno de canciones y pensamientos. Cuando los leo, voy recordando las diferentes etapas por las cuales he pasado. Porque es bien refrescante recordar…”

Autor del libro “Oye como va” que en 2010 publicara Mariana Editores, Irving será recordado por su sinceridad, humildad y gran compañerismo. Así lo dijo su colega y amigo Jorge Arce a través de las redes sociales: “Se nos fue una leyenda y un gran hermano. Irving García, miembro-fundador de Haciendo Punto en Otro Son. Que Dios bendiga a un ser extraordinario. Logramos acercarnos mucho con el trabajo que iniciamos con Atabal 4 junto a los hermanos Héctor Rodríguez (DEP) y Ramón Pedraza. Su crecimiento como artista, escritor y educador ha sido encomiable. Nunca lo olvidaré. Démosle un aplauso”.

Descansa en paz Irving, y gracias por tu talento. Aplauso eterno.

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