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Avisen a Bartlett que el gas está a $1.70

Como chilango que estudió en calidad de foráneo en Monterrey, comprendo a quienes aún les sorprende que el gas llegue a su casa como la electricidad. Allá no hay que llamar a nadie, simplemente hay que abrir la llave, tal como hay que prender las ‘pastillas’ de la luz. Eso es cuando se trata de gas natural. Quienes consumen gas LP navegan todavía esa cordial relación con el tipo que al lomo carga un pesado cilindro de acero mientras sube una escalera y grita: ¡El gas! El gas natural llega por una ruta que, si la siguiéramos por el tubo hasta el otro extremo, conectaría hasta un pozo en la tierra o en el fondo del mar. Ese gas está en barata, pero en serio. Ayer cotizaba a menos de 1.70 dólares por millón de BTUs. ¿Y a mí qué? Vaya, eso equivale a que de pronto la gasolina volviera a costar 10 pesos, al menos para los industriales. Bajó 50 por ciento su precio en el mercado Henry Hub, que es como el ‘tazón’ a donde llega el spaghetti de tubos de los pozos petroleros cercanos a Houston, en el Golfo de México. Es también el origen de buena parte del gas que consumen los mexicanos y por eso sirve como referencia a la industria nacional. Para las casas de México, el precio del gas natural ya se redujo 19 por ciento desde el año pasado, de acuerdo con datos del INEGI. Hay una cosa rara. En lo que va del sexenio, ‘sólo’ ha bajado 6.6 por ciento su precio, porque aumentó mucho cuando regresamos de la pandemia y todos querían prender sus fábricas, lo que generó una demanda importante. Pero comparen esa baja con la subida de 17.5 por ciento de la gasolina, para que tengan una referencia. La baja del gas natural es buena noticia aún si no reciben este insumo en la cocina, pues es también el principal ingrediente de lo que vende Manuel Bartlett, director de la CFE. La mitad de los celulares de los mexicanos fueron cargados anoche con gas natural convertido en electricidad. Esta baja representa una oportunidad para amarrar compras futuras por medio de contratos financieros. Es pan comido para Edmundo Sánchez Aguilar, director corporativo de finanzas en esa empresa eléctrica que a decir verdad, hace poco ruido, comparada con su hermana Pemex. El funcionario en cuestión fue profesor de finanzas en la Escuela de Graduados en Administración de Negocios, Universidad de Harvard. Si su administración consigue suficientes contratos de compras a futuro de este insumo, la empresa tendrá ventajas para mejorar sus números y para trasladar los beneficios en tarifas eléctricas a los usuarios. Para CFE la rebaja en el precio de combustibles ya había significado un ahorro de 70 mil millones de pesos en los primeros nueve meses de 2023 respecto al mismo periodo de 2022. Hasta entonces, había representado un descuento del 25 por ciento, de acuerdo con sus propios reportes financieros. El dato de un gas natural a 1.70 dólares por millón de BTUs es tan inusual que se compara con los precios que pagaban los dueños de fábricas al inicio del siglo, como si no hubiera existido inflación desde entonces. Sirva este texto de alerta para los CFOs que en este momento lidian con una torre de datos que les generan incertidumbre y al menos en este lado de la hoja de cálculo pueden poner algo de estabilidad a futuro. ¿Cuál es la razón de semejante rebaja? El explosivo crecimiento en la producción del energético en Estados Unidos. Allá, montones de empresas privadas producen 128 mil millones de pies cúbicos diarios, 25 veces más que en México. ¿De dónde sale la mayor parte de ese gas? De yacimientos compartidos con los mexicanos en la zona fronteriza. De ese gas ya compramos un volumen 27 por ciento mayor que al inicio del sexenio de este gobierno. A Pemex no le alcanza para invertir en producción nacional. Vaya, a Pemex no le alcanza ya ni para producir petróleo. Pero al menos el gas está en barata y conviene aprovechar.

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