Salud y Comida

¿Cómo la vergüenza afecta la salud mental?

En algún momento de nuestras vidas, todos hemos sentido vergüenza, una emoción negativa que surge cuando uno es visto y juzgado por otros como trasgresores de las normas sociales, o cuando una parte de uno mismo se percibe como inadecuado, inapropiado o inmoral.

Las personas que experimentan vergüenza se sienten inútiles, deshonradas, humilladas e inmundas. Se trata de una emoción autoconsciente, un sentimiento o experiencia dolorosa de creer que somos imperfectos y, por lo tanto, indignos de aceptación y pertenencia.

El impacto de la vergüenza

Aunque la vergüenza ha sido identificada como una fuerza poderosa que tiene el potencial de moldear la vida de las personas de manera significativa, curiosamente sigue sin estar teorizada y comúnmente no se reconoce en los contextos de salud y medicina. Debido al poder de la vergüenza, es importante comprender el impacto específico que tiene en las personas.

Experimentamos vergüenza por varias razones. Sin embargo, se deben reunir ciertas condiciones para sentirnos avergonzado. En particular, una persona debe ser consciente de haber transgredido una norma.

Generalmente, se siente vergüenza cuando alguien experimenta, se compromete o se asocia con un acto reprochable. Quizás el precursor más común de la vergüenza es el trauma. Cuando algo terrible le sucede a una persona, a menudo siente mucha vergüenza por lo que sucedió. Las personas que cometen crímenes reprensibles, viven en adicciones o sufren enfermedades mentales estigmatizadas también experimentan vergüenza.

La investigación muestra que la vergüenza lleva a las personas a esconderse y ocultarse. Las personas que se sienten avergonzadas se esconden de la comunidad, repliegan los lazos de amistad, evitan la vulnerabilidad y nunca comparten su verdadero yo con el mundo.

La vergüenza se asocia con la supresión de las emociones, particularmente en las mujeres. Las personas que se sienten avergonzadas de quienes son o avergonzadas de algo que les sucedió, frecuentemente mantienen sus pensamientos y sentimientos reprimidos.

Otros problemas psicológicos

Las personas que están constantemente avergonzadas viven una difícil batalla emocional y mental que puede aumentar el riesgo de otros problemas psicológicos. El vínculo con la depresión es particularmente fuerte. Por ejemplo, un metanálisis a gran escala en el que los investigadores examinaron 108 estudios que en conjunto evaluaron a más de 22.000 sujetos, mostró una conexión clara.

En este sentido, los resultados de un estudio realizado en el año 2009, el cual observó específicamente los efectos de la vergüenza en los adolescentes, revelaron que los jóvenes que exhibían una mayor propensión a la vergüenza también tenían más probabilidades de tener síntomas de depresión, ansiedad y baja autoestima.

En conjunto, los sentimientos de vergüenza pueden ser dolorosos y debilitantes, afectar el sentido central de uno mismo y pueden invocar un ciclo autodestructivo de afecto negativo.

En cualquier caso, la vergüenza nos motiva a salvar la cara y, por lo tanto, uno siempre debe ser consciente de la inclinación a esconderse cuando se desencadena la emoción. Esta ocultación suele estar acompañada por comportamientos que son en sí mismos un desencadenante de mayor vergüenza, como las adicciones, los comportamientos compulsivos, la autocrítica severa o la autodenigración.

Nuestra respuesta a la vergüenza está determinada por nuestros recuerdos emocionales, por lo tanto, la autoobservación provocada la vergüenza, y sentida como arrepentimiento, brinda la oportunidad de aprender, cambiar, mejorar o hacer algo diferente la próxima vez.

Referencias:

Health-related shame: an affective determinant of health?Medical Humanities, 2017. https://dx.doi.org/10.1136/medhum-2017-011186

Individual differences in shame and depressive symptoms during early adolescence. Personality and Individual Differences, 2009. https://doi.org/10.1016/j.paid.2008.11.019

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