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Arte & entretenimiento

Daniela González: Arte, profesión e irreverencia fotográfica

A pesar de que hoy en día una gran parte de la población tiene acceso a una cámara fotográfica, no todos tienen el ojo para convertir en arte una imagen; con el talento y la pasión se nace, pero la profesión se hace.

Tal es el caso de Daniela González, quien, durante sus estudios en Artes Visuales en el año 2000, se enamoró “a primera vista” de la profesión —precisamente al conocer el cuarto oscuro (lugar donde se revelan las fotografías)—.

“Mi primera experiencia con la foto fue una cámara estenopeica, hecha con un bote de cartón de avena (…) Cuando la construimos [en la universidad] no lograba entender cómo por medio de un orificio del tamaño de la punta de un alfiler, literal, se captaría, con menos de un segundo expuesta a la luz, algo que veía con mis ojos en un papel blanco. Definitivamente, la fotografía me enamoró desde el primer contacto que tuve con ella”, relata González.

No obstante, la artista revela que, desde que era niña, la influencia de su padre también despertó en ella un interés especial por esta disciplina artística. 

“Desde muy chica me gustó la fotografía, especialmente cuando en las vacaciones mi papá tomaba montón de fotos, con mucho cuidado de estar bien compuestas, con buena luz, tomarse el tiempo de llevar a revelar todos los rollos que tomaba y, como se usaba en aquellos tiempos, tener álbumes de cada etapa”, detalla Daniela.

Su inspiración a la hora de captar imágenes, refiere, se basa en lo cotidiano. La gente, la luz y la vida en todos sus matices despiertan en ella la necesidad de tomar su cámara —y por medio de una fotografía plasmar un momento único e irrepetible—.  

Su carrera ha estado llena de logros profesionales. La fotógrafa asegura que el solo hecho de que a la gente le guste su trabajo, le pidan hacer sus fotos de eventos, así como verlas colgadas, publicadas o impresas en sus casas o negocios (e incluso en sus perfiles de redes sociales) ya es una meta cumplida.

Debido a su experiencia en el medio, Daniela recomienda a las futuras generaciones que sueñen con ser fotógrafos que aprendan a observar más allá del lente, pues ahí está la magia que se plasma en una imagen.“Les aconsejaría observar los sentimientos que les provoca el momento, el lugar, ver con todos los sentidos, ver a través del sentido del tacto y a través del sentido del olfato. Una fotografía te evoca a lo que pasaba antes y después del momento, a lo que olía ese lugar, tal vez a la canción que tocaban en ese momento. Observar para recordar, como lo hace la fotografía”, concluye González.

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