Arte & entretenimiento

El pueblo que ha hecho rural el arte callejero de las grandes ciudades

Cada año, Gargar Festival colma de murales las calles de Penelles, un pequeño pueblo de Lleida que apenas alcanza los 500 vecinos. Reconocidos artistas y visitantes de todo el mundo no dudan en acudir a la cita.

El concepto de street art recoge todo el arte que se realiza en la calle. Su expresión más reconocida es el graffiti. Sin embargo, existen otras muchas fórmulas artísticas que se engloban dentro de este movimiento. Guardan un espíritu común reivindicativo, que se transmite a través de propuestas que buscan sorprender y llamar la atención de quien observa.

Toda esta esencia la ha recogido Penelles, un municipio catalán que cuenta con un mural por cada diez habitantes. Se encuentra a 42 kilómetros de Lleida, una distancia que puede recorrerse a bordo del Kia Niro, un crossover híbrido que, como el arte, es capaz de trasladarse de la ciudad al ambiente más rural sin cambiar su naturaleza.

Gargar Festival

Los pueblos de la plana de Lleida ven cómo decrece su población año tras año. Por ello, sus habitantes buscan propuestas que consigan atraer al turismo. En Penelles apostaron por Gargar Festival de Murals i d’Art Rural, un evento que nació en 2016 como lo hacen las grandes ideas, alrededor de una mesa, entre amigos y con ganas de cambiar las cosas. Y su objetivo estaba claro: aportar al pueblo una inyección de vida. “Veíamos que había una necesidad de hacer algo. Y dimos con la clave: una iniciativa privada, un ayuntamiento que tiene ganas de hacer cosas y unos vecinos muy participativos que se involucraron al máximo con el proyecto”, afirma Mar López-Pinto, Concejala de Turismo de Penelles y una de las organizadoras del Festival.

Lo que nació como la idea de pintar un mural en una de las paredes del pueblo, se ha convertido en un festival que recoge ya 54 obras y que atrae a visitantes de todo el mundo que, cada año, se cuentan por miles. Todos ellos han respondido al grito de auxilio que emana del nombre del propio evento. “El gargar es el sonido que emite un ave de la zona, la ganga ibérica. Este pájaro está en peligro de extinción y, de ahí, viene la idea: somos un pueblo pequeño, que también está en peligro de extinción”, cuenta Jordi Solsona, otro de los organizadores del Festival. Este año, aquellos que decidan acudir a la tercera edición, que tendrá lugar los días 4, 5 y 6 de mayo, podrán hacerlo a bordo de un Kia Niro.

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Una historia detrás de cada mural

La única pauta que se les da a los artistas que llegan al pueblo para pintar un mural es que deben reflejar motivos relacionados con el entorno y el mundo rural y dejar a un lado la política y la religión. Los vecinos no saben qué huella dejarán en su pared hasta que la obra está acabada. Y, partiendo de esta premisa, las historias comienzan a escribirse.

En la primera edición, uno de los artistas, Sabotaje al montaje (@sabotajealmontaje), quiso representar en su mural a una persona muy querida en el pueblo y se eligió al Tato. “En estos dos años hemos tenido bastantes anécdotas con él. Lo buscan para hacerse selfies delante del mural. Se ha convertido en nuestro Justin Bieber particular”, asegura Mar. Y como ya tenían al abuelo, en la segunda convocatoria llegó la niña, Dina, elegida entre los apenas 30 alumnos del colegio.

Los vecinos del pueblo, por lo general, están muy contentos con lo que está ocurriendo. Y lo demuestran a través de sus pareces. El primer año, la mayoría de los murales fueron pintados sobre muros de edificios municipales, pero para 2018 se han ofrecido más paredes privadas de las que se van a poder pintar.

Josep Ramón Ferrer, por ejemplo, ya ha cedido 5. “En 2017, vino una pareja de Madrid y me enseñaron un boceto. Vi que eran los estadios lunares y se lo conté a mi padre, que es muy aficionado a los cambios de la luna por cuestiones agrícolas. Le encantó”, cuenta. También acogió en su huerto el mural de Jofre Works (@jofre.oliveras), que representa una rana: “Al principio me pareció una cosa extraña, pero ahora me encanta. Según el espacio que tenía, el artista iba ramificando el dibujo. Y en la parte baja tenía plantadas berenjenas, así que allí no hay ranas”.

Isabel Maqueta también fue una de las primeras vecinas en ceder sus paredes. “Tuvimos mucha suerte porque vino Raúl Ruiz, El niño de las pinturas (@elninodelaspinturas). Intentábamos que se sintiera cómodo y le ofrecimos lo que antes era un taller para que guardase allí sus cosas. Al entrar, vio que era una herrería y nos pidió que le contásemos más. En casa de mi suegra, tenemos un cuadro pintado del herrero, que era mi suegro. El niño se fijó en sus brazos y lo dibujó a su manera. La gente no lo sabe, pero mi suegra se plantó delante y estuvo llorando un rato porque eran sus brazos, sus manos, sus mangas recogidas, su manera de curvarse en el fuego… Es él. Y todo el mundo que lo conocía lo reconoce. Y ahora ya no está y es muy emocionante tenerlo aquí”, relata orgullosa.

Residencia de artistas

Una de las novedades que llegará con la tercera edición de Gargar es lo que sus organizadores han definido como Residencia de artistas y, en esta ocasión, su protagonista será Zeso (@zesoner). Desde finales de enero, reside en el pueblo y tiene previsto permanecer en Penelles durante cuatro meses, mientras crea lienzos que se expondrán durante la tercera edición del Festival.

DRAW & CONTRA (fredericodraw.com)

Esta exposición, que se prepara ya de la mano de Binimic.cat, será interactiva. En ella, el visitante podrá disfrutar, a través de la tecnología, de las obras expuestas de una forma diferente. Una vez se clausure, viajará a través de varios espacios en Francia. Su primera parada, y la más importante, será Street Art City. Desde la edición de 2017, Gargar ha colaborado con este proyecto, compartiendo artistas como Draw & Contra, Zeso, S Waknine, Slim Art, Lily Brick o Bifido.

El arte rural

Aunque los artistas llegan de todas partes del mundo, Penelles también aporta mucho talento local. Y así lo demuestra Jose Aliseda: “Gargar Festival es una oportunidad fantástica para dar a conocer los trabajos que estamos haciendo algunos artistas en el pueblo. En mi caso, elegí como motivo de la pieza un tractor porque es un símbolo rural, uno de los elementos más cotidianos que tenemos en la zona y representa la vida que tenemos en el pueblo”.

Y es que en esto consiste el Festival, en acercar el arte a la gente y en conseguir que forme parte de su cotidianeidad. Y, a la vez, en reivindicar el mundo rural como un escenario tan ideal como el urbano para experimentarlo. Y, por todo ello, Jordi asegura, orgullo, que “nos gusta el concepto de arte rural, porque parece que sea un concepto que hayamos inventado aquí, en Penelles. El arte rural, al final, no deja de ser un intento por acercar el mundo del street art que siempre está relacionado con las grandes ciudades a un entorno rural y a un pueblecito de algo más de 400 habitantes, como es el nuestro”.

Ficha Técnica

  • Para saber más: La ganga ibérica es un ave que habita los medios agrícolas de secano tradicionales. Durante el vuelo, emite un fuerte y sonoro reclamo muy característico, audible a gran distancia, del que coge su nombre.
  • Información de interés: La tercera edición del Gargar Festival tendrá lugar los días 4, 5 y 6 de mayo de 2018. Las bases están publicadas y el periodo de inscripciones abierto. En marzo, se darán a conocer los artistas seleccionados.

Source

http://www.caminosalternativos.marca.com/plan-maestro/el-pueblo-que-ha-hecho-rural-el-arte-callejero-de-las-grandes-ciudades