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EL DÍA QUE CHINA REESCRIBIÓ LAS REGLAS DEL JUEGO Y TOMÓ EL LIDERAZGO DE LA IA (Versiones en Español e Ingles)

Kimi K3 Abre el Código del Modelo Más Poderoso de la Historia y Deja Atrás a Silicon Valley

Francisco C. De La Torre

Julio 21 del 2026

I. El Amanecer de una Nueva Era

A las 9:00 de la mañana, hora de Pekín, un comunicado de prensa de apenas 300 palabras sacudió los cimientos de la inteligencia artificial global. Moonshot AI, la startup china que hace tres años era apenas una nota al pie en los informes de Wall Street, anunciaba algo que los analistas de Goldman Sachs habían calificado de “imposible” apenas seis meses atrás: Kimi K3, un modelo de 2.8 billones de parámetros con arquitectura Mixture-of-Experts, sería liberado al mundo bajo licencia de código abierto.
No era solo un modelo más. Era el modelo.
En los benchmarks que la industria utiliza como brújula —MMLU-Pro, GPQA Diamond, SWE-Bench Verified, HumanEval Plus— Kimi K3 no superó a sus competidores; los aplastó. Claude Fable 5 de Anthropic, GPT-5 de OpenAI, Gemini 3.0 de Google, Llama 4 de Meta: todos quedaron rezagados en una tabla de clasificación que, hasta ayer, parecía un monopolio estadounidense. La diferencia no fue marginal. En razonamiento matemático avanzado (AIME 2026), Kimi K3 alcanzó un 94.7%, casi 12 puntos por encima de GPT-5. En programación de sistemas complejos, superó a Claude Fable 5 —hasta entonces considerado el estándar de oro— por un margen que los ingenieros de Anthropic describieron en un hilo interno filtrado como “humillante”.
“Esto no es una mejora incremental”, dijo el Dr. Yejin Choi, profesora de la Universidad de Washington y pionera en evaluación de modelos de lenguaje. “Esto es un salto cuántico comparable al momento en que DeepBlue derrotó a Kasparov, solo que ahora el tablero es el código fuente de la civilización digital”.

II. El Silencio de Menlo Park

La reacción en Silicon Valley fue, en palabras de un ejecutivo de Google que habló bajo condición de anonimato, “una mezcla de pánico y negación”. En las 48 horas posteriores al anuncio, el valor de mercado de las empresas de IA cerradas —OpenAI, Anthropic, Cohere, AI21 Labs— perdió colectivamente 47 mil millones de dólares en las bolsas de Nueva York y Nasdaq. Las acciones de NVIDIA, hasta entonces intocables, cayeron un 8% en un solo día: si el modelo más poderoso del mundo es gratuito, ¿quién comprará los servicios premium que sustentan el modelo de negocio de la industria?
El silencio de los gigantes fue ensordecedor. OpenAI, que durante años había defendido la postura de que los modelos de frontera debían permanecer cerrados “por seguridad”, no emitió un comunicado oficial durante 72 horas. Cuando finalmente lo hizo, fue a través de un tuit de Sam Altman que decía, sin ironía aparente: “La apertura es buena cuando se hace con responsabilidad. Felicitaciones a Moonshot por su contribución a la comunidad”. La comunidad de Twitter/X respondió con memes de Altman sosteniendo una copia de la licencia de Kimi K3.
Anthropic, más directa, publicó un documento técnico de 40 páginas argumentando que los modelos abiertos de esta escala representaban “riesgos de proliferación” y que la decisión de Moonshot era “irresponsable”. El documento fue recibido con escarnio en los foros de desarrolladores de Hacker News, donde el comentario más votado fue: “Anthropic dice que es peligroso porque ahora no pueden cobrarte 50 dólares por millón de tokens”.

III. La Arquitectura de la Rebelión

Lo que hace a Kimi K3 revolucionario no es solo su rendimiento, sino su diseño. Moonshot AI adoptó una estrategica que los ingenieros llaman “democratización por diseño”:
Mixture-of-Experts (MoE) a escala industrial: De los 2.8 billones de parámetros totales, solo 32 mil millones se activan por token. Esto significa que, a pesar de ser teóricamente más grande que cualquier modelo anterior, requiere una fracción de la energía computacional para ejecutarse. Un servidor con 8 GPUs H100 puede correr Kimi K3 en modo de inferencia, algo que GPT-5 —con su arquitectura densa— demanda clusters enteros de centros de datos.
Ventana de contexto de 1 millón de tokens: Mientras Claude Fable 5 maneja contextos de “días de trabajo” sin especificar cifras, y GPT-5 se limita a 256,000 tokens, Kimi K3 puede ingerir simultáneamente el código fuente completo de Linux (aproximadamente 800,000 tokens), analizarlo, refactorizarlo y generar documentación técnica en un solo paso. Los desarrolladores de software libre ya están llamando a esto “el fin del copy-paste”.
Agentes en enjambre (Claw Groups): La característica más disruptiva. Kimi K3 no es un solo modelo que responde preguntas; es una colonia de hasta 512 sub-agentes especializados que trabajan en paralelo. Un agente lee documentación, otro escribe código, un tercero ejecuta pruebas, un cuarto verifica seguridad. El resultado es que tareas que antes tomaban semanas —como migrar una base de datos legada a una arquitectura moderna— ahora se completan en horas, con supervisión humana mínima.
Multimodalidad nativa: Texto, imagen, audio, video y código no son “modos” que se conmutan. Son capas de una misma representación. Kimi K3 puede ver un video de una línea de ensamblaje, transcribir el audio de los operarios, leer los manuales técnicos en PDF, y generar un informe de optimización de procesos —todo simultáneamente.
“Es como si hubieran construido el motor de un avión supersónico y decidieran regalar los planos”, dijo Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI y figura icónica de la IA, en un stream de YouTube que alcanzó 2 millones de espectadores en vivo. “La pregunta ya no es si China puede competir. La pregunta es si Estados Unidos puede permitirse no seguir su ejemplo”.

IV. La Revolución Silenciosa del Sur

Mientras Wall Street temblaba y los parlamentos europeos convocaban sesiones de emergencia sobre “soberanía tecnológica”, una región del mundo observaba el anuncio con una mezcla de alivio y oportunidad: México y la zona del T-MEC.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, que durante la administración Trump había sido renegociado con cláusulas de contenido digital cada vez más restrictivas, había dejado a México en una posición incómoda. Las empresas mexicanas que querían adoptar IA de frontera enfrentaban tres barreras insuperables: los costos prohibitivos de las APIs de OpenAI y Anthropic (que, para una empresa mediana mexicana, pueden representar el 15% de su presupuesto tecnológico anual), la dependencia de infraestructura en la nube estadounidense (AWS, Azure, Google Cloud), y la imposibilidad de personalizar modelos cerrados para contextos locales —como el español mexicano con sus regionalismos, o el procesamiento de documentos gubernamentales en formatos propietarios.
Kimi K3 cambia la ecuación por completo.

V. Por Qué el T-Mec Tiene una Oportunidad Histórica

1. Soberanía tecnológica sin dependencia de Washington

México ha intentado durante años desarrollar capacidades propias de IA. El Centro de Investigación en Computación del IPN, el INAOE en Puebla, y varias universidades públicas han producido modelos decentes pero limitados. Con Kimi K3 de código abierto, una universidad mexicana puede descargar los pesos del modelo, ajustarlos con corpus en español mexicano, náhuatl, maya y otras lenguas originarias, y desplegar una infraestructura de IA de clase mundial en servidores locales. No se necesita permiso de OpenAI. No hay cuotas de uso. No hay riesgo de que un cambio de política en Washington corte el acceso.
“Esto es lo que los europeos intentaron hacer con Mistral AI pero no pudieron escalar”, señaló la Dra. Ximena Fernández, directora de Política Digital en el Tecnológico de Monterrey. “Ahora el modelo más poderoso del mundo está en manos de cualquier país que tenga los datos y la voluntad de adaptarlo. México tiene ambos”.

2. Costo cero para la adopción masiva

El costo de usar GPT-5 para una empresa mexicana promedio es de aproximadamente 0.08 dólares por 1,000 tokens de salida. Para un call center que procesa 50,000 conversaciones diarias, eso representa más de 120,000 dólares mensuales. Con Kimi K3 open-source, ese costo cae a casi cero: solo se paga por la electricidad y el hardware. Para un país donde el 99.8% de las empresas son pymes, esto no es una mejora. Es una revolución.
El gobierno de la Ciudad de México ya anunció que migrará su sistema de atención ciudadana —que recibe 2.3 millones de solicitudes anuales— a una instancia local de Kimi K3, con un ahorro proyectado de 18 millones de pesos anuales en licencias de software extranjero.

3. Nearshoring 2.0: de maquiladoras a centros de IA

El nearshoring había traído a México fábricas de Tesla, Boeing y Samsung. Pero eran fábricas: ensamblaje, manufactura, logística. Con Kimi K3, México puede ofrecer algo que ni India ni Filipinas pueden igualar: centros de desarrollo de IA de frontera a costos competitivos, en la misma zona horaria que Silicon Valley, con modelos que no pagan regalías a nadie.
Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey y Mérida ya cuentan con clusters tecnológicos maduros. Ahora pueden atraer startups de IA de todo el mundo que buscan escapar de los precios de OpenAI. Un desarrollador en Guadalajara puede ejecutar Kimi K3 localmente, entrenar un agente especializado en derecho fiscal mexicano, y vender ese servicio a empresas de todo Latinoamérica —sin intermediarios estadounidenses.

4. Adaptación cultural y lingüística

Los modelos de EE.UU. están entrenados predominantemente en inglés. El español que hablan es el de España o una versión genérica latinoamericana que confunde “chido” con “chevere” y no entiende que en México “pedo” puede significar desde un problema hasta una fiesta. Kimi K3, al ser abierto, permite a instituciones mexicanas como la RAE, la Academia Mexicana de la Lengua, o el INALI (Instituto Nacional de Lenguas Indígenas) ajustar el modelo con corpus auténticos.
Ya existen proyectos en la UNAM para entrenar una versión de Kimi K3 con 50 millones de tokens de textos en náhuatl clásico y moderno, con el objetivo de crear el primer asistente de IA capaz de traducir entre español y náhuatl con precisión académica. “Es una herramienta de preservación cultural que no tendríamos si dependiéramos de modelos cerrados”, dijo el Dr. José Luis Iturrioz, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas.

5. Seguridad nacional y datos sensibles

El sector financiero mexicano, regulado por la CNBV, tiene restricciones estrictas sobre el procesamiento de datos de clientes fuera del país. Los bancos que quieren usar IA de frontera han estado atrapados: no pueden mandar datos a OpenAI (servidores en EE.UU.), no pueden usar modelos locales porque no son lo suficientemente buenos. Kimi K3 resuelve el dilema. BBVA México, Citibanamex y Banorte ya confirmaron evaluaciones internas para desplegar instancias locales del modelo en sus centros de datos de Querétaro y Toluca.

6. Educación y equidad

La SEP anunció que integrará Kimi K3 en la plataforma de aprendizaje a distancia de la universidad pública, permitiendo a estudiantes de comunidades rurales acceder a un tutor de IA de nivel mundial sin costo. “Un estudiante en Oaxaca tendrá el mismo modelo que un ingeniero de Google en Mountain View”, dijo la secretaria de Educación en conferencia de prensa. “Eso es equidad real, no promesas”.

VI. Las Sombras del Futuro

No todo es optimismo. Los críticos advierten que la apertura de Kimi K3 también trae riesgos. La misma arquitectura que permite a una universidad mexicana entrenar un modelo médico local también podría ser utilizada por cárteles para automatizar la elaboración de documentos fraudulentos, o por operadores de desinformación para generar campañas de manipulación a escala industrial. La licencia de Moonshot AI incluye cláusulas de uso responsable, pero una vez que los pesos están en la red, el control se diluye.
“El código abierto es un arma de doble filo”, reconoció el Dr. Timnit Gebru, directora del Distributed AI Research Institute. “Pero el historial demuestra que los beneficios de la apertura superan los riesgos. Lo peligroso no es que Kimi K3 sea abierto. Lo peligroso es que solo un puñado de corporaciones en California decidiera quién tiene acceso a la inteligencia artificial”.

VII. Conclusión: El Nuevo Mapa del Poder Digital

El 21 de julio de 2026 no será recordado como el día en que China ganó la carrera de la IA. Será recordado como el día en que las reglas de esa carrera dejaron de ser escritas en Palo Alto.
Kimi K3 demuestra que el liderazgo tecnológico ya no es patrimonio exclusivo de Silicon Valley. Que un modelo de 2.8 billones de parámetros puede ser tan accesible como un procesador de textos. Que la inteligencia artificial de frontera puede residir en un servidor en Guadalajara, en una universidad en Nairobi, o en un laboratorio en Quito, con la misma legitimidad que en los centros de datos de Google.
Para México y la región del T-MEC, esto es más que una oportunidad. Es una invitación a redefinir su lugar en el mundo digital. No como consumidores de tecnología importada. No como maquiladoras de mano de obra barata. Sino como arquitectos de sus propias infraestructuras inteligentes, construidas sobre un modelo que nadie puede quitarles, cobrarles por usar, o censurar por conveniencia geopolítica.
En el Zócalo de la Ciudad de México, un cartel electrónico anunciaba el lanzamiento con una frase que pronto se haría viral: “El futuro es abierto. Y ahora, también es nuestro”.

Este reportaje fue elaborado con el apoyo de KIMI IA e  información de fuentes técnicas, entrevistas con expertos de la industria y documentos corporativos de Moonshot AI. Los datos de benchmarks corresponden a evaluaciones independientes publicadas en arXiv entre enero y julio de 2026.

VERSIÓN EN INGLES

THE DAY CHINA REWROTE THE RULES OF THE GAME AND GAINED THE LEADERSHIP IN AI

Kimi K3 Releases the Most Powerful Open-Source Model in History, Leaving Silicon Valley’s Frontier Models Behind

Francisco C. De La Torre|
July 21, 2026

I. The Dawn of a New Era

At 9:00 a.m. Beijing time, a press release of barely 300 words shook the foundations of global artificial intelligence. Moonshot AI, the Chinese startup that three years ago was little more than a footnote in Wall Street reports, announced something that Goldman Sachs analysts had deemed “impossible” just six months earlier: Kimi K3, a 2.8 trillion-parameter model with a Mixture-of-Experts architecture, would be released to the world under an open-source license.
It wasn’t just another model. It was the model.
On the benchmarks that the industry uses as its compass — MMLU-Pro, GPQA Diamond, SWE-Bench Verified, HumanEval Plus — Kimi K3 didn’t merely outperform its competitors; it crushed them. Claude Fable 5 from Anthropic, GPT-5 from OpenAI, Gemini 3.0 from Google, Llama 4 from Meta: all were left behind on a leaderboard that, until yesterday, appeared to be an American monopoly. The difference was not marginal. In advanced mathematical reasoning (AIME 2026), Kimi K3 achieved 94.7%, nearly 12 points above GPT-5. In complex systems programming, it surpassed Claude Fable 5 — until then considered the gold standard — by a margin that Anthropic engineers described in a leaked internal thread as “humiliating.”
“This is not an incremental improvement,” said Dr. Yejin Choi, professor at the University of Washington and a pioneer in language model evaluation. “This is a quantum leap comparable to the moment DeepBlue defeated Kasparov, except now the board is the source code of digital civilization.”

II. The Silence of Menlo Park

The reaction in Silicon Valley was, in the words of a Google executive who spoke on condition of anonymity, “a mixture of panic and denial.” In the 48 hours following the announcement, the market value of closed AI companies — OpenAI, Anthropic, Cohere, AI21 Labs — collectively lost $47 billion on the New York and Nasdaq exchanges. NVIDIA shares, until then untouchable, fell 8% in a single day: if the most powerful model in the world is free, who will buy the premium services that sustain the industry’s business model?
The silence from the giants was deafening. OpenAI, which for years had defended the position that frontier models should remain closed “for safety,” issued no official statement for 72 hours. When it finally did, it was through a tweet from Sam Altman that said, without apparent irony: “Openness is good when done responsibly. Congratulations to Moonshot for their contribution to the community.” The Twitter/X community responded with memes of Altman holding a copy of the Kimi K3 license.
Anthropic, more direct, published a 40-page technical paper arguing that open models at this scale represented “proliferation risks” and that Moonshot’s decision was “irresponsible.” The paper was met with scorn on developer forums like Hacker News, where the top-voted comment was: “Anthropic says it’s dangerous because now they can’t charge you $50 per million tokens.”

III. The Architecture of Rebellion

What makes Kimi K3 revolutionary is not just its performance, but its design. Moonshot AI adopted a strategy that engineers call “democratization by design”:
Mixture-of-Experts (MoE) at industrial scale: Of the 2.8 trillion total parameters, only 32 billion are activated per token. This means that, despite being theoretically larger than any previous model, it requires a fraction of the computational energy to run. A server with 8 H100 GPUs can run Kimi K3 in inference mode, something that GPT-5 — with its dense architecture — demands entire data center clusters for.
1 million token context window: While Claude Fable 5 handles contexts of “days of work” without specifying figures, and GPT-5 is limited to 256,000 tokens, Kimi K3 can simultaneously ingest the complete source code of Linux (approximately 800,000 tokens), analyze it, refactor it, and generate technical documentation in a single pass. Open-source software developers are already calling this “the end of copy-paste.”
Swarm agents (Claw Groups): The most disruptive feature. Kimi K3 is not a single model answering questions; it is a colony of up to 512 specialized sub-agents working in parallel. One agent reads documentation, another writes code, a third runs tests, a fourth verifies security. The result is that tasks that once took weeks — such as migrating a legacy database to a modern architecture — are now completed in hours, with minimal human supervision.
Native multimodality: Text, image, audio, video, and code are not “modes” that switch. They are layers of a single representation. Kimi K3 can watch a video of an assembly line, transcribe the audio of the operators, read the technical manuals in PDF, and generate a process optimization report — all simultaneously.
“It’s as if they built the engine of a supersonic jet and decided to give away the blueprints,” said Andrej Karpathy, co-founder of OpenAI and an iconic figure in AI, in a YouTube stream that reached 2 million live viewers. “The question is no longer whether China can compete. The question is whether the United States can afford not to follow their example.”

IV. The Silent Revolution of the South

While Wall Street trembled and European parliaments convened emergency sessions on “technological sovereignty,” one region of the world watched the announcement with a mixture of relief and opportunity: Mexico and the USMCA zone.
The United States-Mexico-Canada Agreement, which during the Trump administration had been renegotiated with increasingly restrictive digital content clauses, had left Mexico in an uncomfortable position. Mexican companies wanting to adopt frontier AI faced three insurmountable barriers: the prohibitive costs of OpenAI and Anthropic APIs (which, for a mid-sized Mexican company, can represent 15% of their annual technology budget), dependence on American cloud infrastructure (AWS, Azure, Google Cloud), and the impossibility of customizing closed models for local contexts — such as Mexican Spanish with its regionalisms, or the processing of government documents in proprietary formats.
Kimi K3 changes the equation entirely.

V. Why the USMCA Zone Has a Historic Opportunity

1. Technological sovereignty without dependence on Washington

Mexico has tried for years to develop its own AI capabilities. The Center for Computing Research at IPN, INAOE in Puebla, and several public universities have produced decent but limited models. With open-source Kimi K3, a Mexican university can download the model weights, fine-tune them with Mexican Spanish, Nahuatl, Maya, and other indigenous language corpora, and deploy world-class AI infrastructure on local servers. No permission from OpenAI is needed. There are no usage quotas. There is no risk that a policy change in Washington will cut off access.
“This is what the Europeans tried to do with Mistral AI but couldn’t scale,” noted Dr. Ximena Fernández, Director of Digital Policy at Tecnológico de Monterrey. “Now the most powerful model in the world is in the hands of any country that has the data and the will to adapt it. Mexico has both.”

2. Zero cost for mass adoption

The cost of using GPT-5 for an average Mexican company is approximately $0.08 per 1,000 output tokens. For a call center processing 50,000 conversations daily, that represents more than $120,000 per month. With open-source Kimi K3, that cost drops to nearly zero: you only pay for electricity and hardware. For a country where 99.8% of businesses are SMEs, this is not an improvement. It is a revolution.
The Mexico City government has already announced it will migrate its citizen service system — which receives 2.3 million requests annually — to a local instance of Kimi K3, with projected savings of 18 million pesos per year in foreign software licenses.

3. Nearshoring 2.0: from maquiladoras to AI centers

Nearshoring had brought Mexico factories from Tesla, Boeing, and Samsung. But they were factories: assembly, manufacturing, logistics. With Kimi K3, Mexico can offer something that neither India nor the Philippines can match: frontier AI development centers at competitive costs, in the same time zone as Silicon Valley, with models that pay no royalties to anyone.
Guadalajara, Mexico City, Monterrey, and Mérida already have mature tech clusters. Now they can attract AI startups from around the world looking to escape OpenAI’s prices. A developer in Guadalajara can run Kimi K3 locally, train an agent specialized in Mexican tax law, and sell that service to companies across Latin America — without American intermediaries.

4. Cultural and linguistic adaptation

U.S. models are predominantly trained in English. The Spanish they speak is that of Spain or a generic Latin American version that confuses “chido” with “chevere” and doesn’t understand that in Mexico “pedo” can mean anything from a problem to a party. Kimi K3, being open, allows Mexican institutions such as the RAE, the Mexican Academy of Language, or INALI (National Institute of Indigenous Languages) to fine-tune the model with authentic corpora.
Projects already exist at UNAM to train a version of Kimi K3 with 50 million tokens of classical and modern Nahuatl texts, with the goal of creating the first AI assistant capable of translating between Spanish and Nahuatl with academic precision. “It is a cultural preservation tool that we would not have if we depended on closed models,” said Dr. José Luis Iturrioz, researcher at the Institute of Philological Research.

5. National security and sensitive data

Mexico’s financial sector, regulated by the CNBV, has strict restrictions on processing customer data outside the country. Banks that want to use frontier AI have been trapped: they can’t send data to OpenAI (servers in the U.S.), and they can’t use local models because they’re not good enough. Kimi K3 solves the dilemma. BBVA México, Citibanamex, and Banorte have already confirmed internal evaluations to deploy local instances of the model in their data centers in Querétaro and Toluca.

6. Education and equity

The SEP announced it will integrate Kimi K3 into the public university distance learning platform, allowing students from rural communities to access a world-class AI tutor at no cost. “A student in Oaxaca will have the same model as a Google engineer in Mountain View,” the Secretary of Education said at a press conference. “That is real equity, not promises.”

VI. The Shadows of the Future

Not everything is optimism. Critics warn that the opening of Kimi K3 also brings risks. The same architecture that allows a Mexican university to train a local medical model could also be used by cartels to automate the production of fraudulent documents, or by disinformation operators to generate manipulation campaigns at industrial scale. Moonshot AI’s license includes responsible use clauses, but once the weights are on the network, control dilutes.
“Open source is a double-edged sword,” acknowledged Dr. Timnit Gebru, director of the Distributed AI Research Institute. “But history shows that the benefits of openness outweigh the risks. What’s dangerous isn’t that Kimi K3 is open. What’s dangerous is that only a handful of corporations in California got to decide who has access to artificial intelligence.”

VII. Conclusion: The New Map of Digital Power

July 21, 2026, will not be remembered as the day China won the AI race. It will be remembered as the day the rules of that race stopped being written in Palo Alto.
Kimi K3 proves that technological leadership is no longer the exclusive heritage of Silicon Valley. That a 2.8 trillion-parameter model can be as accessible as a word processor. That frontier AI can reside on a server in Guadalajara, at a university in Nairobi, or in a laboratory in Quito, with the same legitimacy as in Google’s data centers.
For Mexico and the USMCA region, this is more than an opportunity. It is an invitation to redefine their place in the digital world. Not as consumers of imported technology. Not as maquiladoras of cheap labor. But as architects of their own intelligent infrastructures, built on a model that no one can take away from them, charge them for using, or censor for geopolitical convenience.
In Mexico City’s Zócalo, an electronic billboard announced the launch with a phrase that would soon go viral: “The future is open. And now, it is also ours.”

This report was prepared with KIMI K· and information from technical sources, interviews with industry experts, and corporate documents from Moonshot AI. Benchmark data corresponds to independent evaluations published on arXiv between January and July 2026.

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