Economia y Negocios

[Especial] Dañan los vicios a exarquero – El Sol de Cuernavaca

En medio de recuerdos amargos y felices, Francisco Guillermo Belaunzarán Vázquez, en entrevista con El Sol de Cuautla, habló del presente y su pasado en el futbol, una de sus grandes pasiones.

“Bela”, como le dicen sus amigos y excompañeros, próximo a cumplir en enero 70 años, militó como portero en equipos del futbol profesional como Cuautla, Zacatepec y Morelos de Segunda División; además del Atlético Español en el máximo circuito.

Su debut profesional fue en la Tercera División a los 16 años con los Arroceros del Cuautla.

Francisco llegó a jugar como delantero también en el Zacatepec y a la fecha, aún se mantiene vigente en el futbol llanero, jugó en equipos de categoría Libre y en la Súper Master para mayores de 60 años, además de tener desde hace cinco años, una escuela especial para porteros.

Lo invitaron a jugar con el Atlético Español en el máximo circuito

UN POCO DE HISTORIA

Pancho nació en enero de 1950 en Yautepec, pero desde los cinco años, por el oficio de su madre, que era enfermera; se mudó con toda la familia, seis hermanos incluidos; a la Heroica.

Sin embargo, el destino y la vida misma le darían un vuelco a esa unión familiar cuando a los 13 años, tuvo que dejar el hogar para seguir el resto de su niñez y adolescencia solo.

Esa dura faceta, la de sus más amargos recuerdos, le significó madurar a la fuerza, lo que le formó carácter pero también debilidades.

Con una mirada nublada por las lágrimas, Pancho recuerda: “me salí de casa a los 13 años, fue muy duro, una familia me adoptó pero también me enfrenté a muchos peligros”.

Esa etapa inmadura de su vida lo relacionó con gente que lo llevó a probar desde temprana edad el acohol y el cigarro “probé varias bebidas y fumé mucho; pero jamás caí en las drogas”.

Para entonces, uno de sus principales refugios era precisamente el futbol.

“Mi primer contacto con una cancha y un balón fue a los 10 años cuando me invitaron a participar en un equipo infantil llamado Calaveritas. Antes de eso, jugaba voleibol en la escuela, algo que me ayudó mucho para el futbol y la portería, ya que desarrollé mucho los reflejos y los lances, una de mis características bajo los tres palos”.

Ya en la etapa de la adolescencia, jugando en la Liga Santiago “Piola” Mendoza en equipos como el Rastro y el Correos; Francisco Belaunzarán fue llamado por Jacabo “El Cuadrado” Ruiz Ayala, para jugar en el Cuautla de la Tercera División. “El Cuadrado” era un jugador retirado y que estaba preparando al equipo de Cuautla para debutar en Tercera en 1965.

Y fue ahí cuando “Bela”, a los pocos meses y con 16 años, daría el salto al balompié profesional con los Arroceros, equipo que a final de esa década ganaría el Ascenso a la Segunda División, gracias a un torneo promocional que se realizó en San Luis Potosí.

“Para esas fechas, fui convocado para formar parte de la selección de Morelos y participar en un campeonato nacional y por eso no estuve en esa final; quien era el portero titular y que lo hacía maravillosos, era Javier “La Muerte” Carvajal, un muchacho delgado que venía de Villa de Ayala y a quien le aprendí mucho como su suplente”.

Cuando Cuautla ascendió Francisco tuvo la oportunidad, al retiro de Carvajal por la edad; de tomar el lugar en la portería para la temporada 70-71 peleando entonces, la titularidad con Raúl Ichikahua, un arquero que venía de la capital del país.

Tres de los hermanos de Pancho; Modesto, Beto y Fernando; también llegaron a jugar como porteros, pero de ellos sólo Fernando y él militaron en el balompié profesional.

Fernando jugó en el Irapuato, “es mayor que yo por cuatro años, pero mi relación con el futbol favoreció para que lo recomendáramos y debutara ahí poco después”, agregó.

A mediados de la década, Isidro Gil Tapia, otro entrenador de la época; promovió a varios jugadores de la región para militar en el Zacatepec, entre ellos. Francisco Belaunzarán.

EL OBJETO DEL DESEO DE MILOC

Recuerda “Pancho” que mientras militaba en la escuadra cañera, Carlos Miloc Pelachi, entrenador uruguayo que dirigía principalmente equipos en Primera División, le había manifestado su deseo de llevárselo.

“Jugando con el Zacatepec una vez llegó para verme en la portería, pero para mi suerte, esa vez salí como delantero, incluso hice un gol, sin embargo; la idea de Miloc era llevarme como potrero pero a partir de ese día, nunca más tuve contacto con el famoso tanque”.

En esa época el portero inamovible de los Cañeros era Raúl Morales, de quien asegura; “aprendí mucho, tuve muchos maestros en mi trayectoria que me daban consejos y él fue uno de ellos”.

LA FINAL contra el ATLAS SE LA PERDIÓ

Aunque “Bela” estuvo en aquella plantilla del Cuautla de la temporada 78-79 que jugaría la final por el Ascenso frente al Atlas, quedó fuera de la liguilla producto de una lesión en la clavícula derecha, la cual sufrió durante un entrenamiento en las últimas fechas del torneo. La lesión lo dejó fuera por año y medio y desde luego, de aquella final que paró Rodolfo “Chocorrol” Mejía. Final que vio desde afuera; Atlas la ganó 2-1 marcador global, lo que le permitió regresar a la Primera División, donde se mantiene hasta la fecha.

Belauzarán se retiraría tras 17 años de carrera profesional con el equipo Morelos, también de Segunda División que primero jugaba en el Centenario y luego se fue a Iguala, Guerrero.

“Estuve otros tres años en ese equipo y me retiré, aunque actualmente sigo jugado en el llano porque es difícil dejar el futbol, además de que sigo enseñando a jóvenes a través de la escuela de porteros que tengo en la cancha 2 de Amilcingo, en la que trabajo de martes a jueves a partir de las 15:00 horas”.

EL FUTBOL AYER Y AHORA

Al hacer un comparativo del futbol de ayer y ahora, Pancho asegura que antes no era tan difícil llegar a la Primera División porque los equipos mandaban visores a las categorías de abajo y llegaban las invitaciones como en su caso, que lo llamaron del Atlético Español, al que fue a probarse y en el que se quedó.

Belaunzarán estuvo un año (una temporada) en el equipo de los Toros, sin embargo nunca pudo ser titular por algo muy sencillo, las fiestas; su gran debilidad.

“Nunca medí la dimensión de donde estaba y lo que debía hacer; tenía todo para triunfar pero nunca me enfoqué para lograrlo, me distraje mucho y eso me impidió llegar más lejos”, expresó el exarquero profesional.

En medio de recuerdos amargos y felices, Francisco Guillermo Belaunzarán Vázquez, en entrevista con El Sol de Cuautla, habló del presente y su pasado en el futbol, una de sus grandes pasiones.

“Bela”, como le dicen sus amigos y excompañeros, próximo a cumplir en enero 70 años, militó como portero en equipos del futbol profesional como Cuautla, Zacatepec y Morelos de Segunda División; además del Atlético Español en el máximo circuito.

Su debut profesional fue en la Tercera División a los 16 años con los Arroceros del Cuautla.

Francisco llegó a jugar como delantero también en el Zacatepec y a la fecha, aún se mantiene vigente en el futbol llanero, jugó en equipos de categoría Libre y en la Súper Master para mayores de 60 años, además de tener desde hace cinco años, una escuela especial para porteros.

Lo invitaron a jugar con el Atlético Español en el máximo circuito

UN POCO DE HISTORIA

Pancho nació en enero de 1950 en Yautepec, pero desde los cinco años, por el oficio de su madre, que era enfermera; se mudó con toda la familia, seis hermanos incluidos; a la Heroica.

Sin embargo, el destino y la vida misma le darían un vuelco a esa unión familiar cuando a los 13 años, tuvo que dejar el hogar para seguir el resto de su niñez y adolescencia solo.

Esa dura faceta, la de sus más amargos recuerdos, le significó madurar a la fuerza, lo que le formó carácter pero también debilidades.

Con una mirada nublada por las lágrimas, Pancho recuerda: “me salí de casa a los 13 años, fue muy duro, una familia me adoptó pero también me enfrenté a muchos peligros”.

Esa etapa inmadura de su vida lo relacionó con gente que lo llevó a probar desde temprana edad el acohol y el cigarro “probé varias bebidas y fumé mucho; pero jamás caí en las drogas”.

Para entonces, uno de sus principales refugios era precisamente el futbol.

“Mi primer contacto con una cancha y un balón fue a los 10 años cuando me invitaron a participar en un equipo infantil llamado Calaveritas. Antes de eso, jugaba voleibol en la escuela, algo que me ayudó mucho para el futbol y la portería, ya que desarrollé mucho los reflejos y los lances, una de mis características bajo los tres palos”.

Ya en la etapa de la adolescencia, jugando en la Liga Santiago “Piola” Mendoza en equipos como el Rastro y el Correos; Francisco Belaunzarán fue llamado por Jacabo “El Cuadrado” Ruiz Ayala, para jugar en el Cuautla de la Tercera División. “El Cuadrado” era un jugador retirado y que estaba preparando al equipo de Cuautla para debutar en Tercera en 1965.

Y fue ahí cuando “Bela”, a los pocos meses y con 16 años, daría el salto al balompié profesional con los Arroceros, equipo que a final de esa década ganaría el Ascenso a la Segunda División, gracias a un torneo promocional que se realizó en San Luis Potosí.

“Para esas fechas, fui convocado para formar parte de la selección de Morelos y participar en un campeonato nacional y por eso no estuve en esa final; quien era el portero titular y que lo hacía maravillosos, era Javier “La Muerte” Carvajal, un muchacho delgado que venía de Villa de Ayala y a quien le aprendí mucho como su suplente”.

Cuando Cuautla ascendió Francisco tuvo la oportunidad, al retiro de Carvajal por la edad; de tomar el lugar en la portería para la temporada 70-71 peleando entonces, la titularidad con Raúl Ichikahua, un arquero que venía de la capital del país.

Tres de los hermanos de Pancho; Modesto, Beto y Fernando; también llegaron a jugar como porteros, pero de ellos sólo Fernando y él militaron en el balompié profesional.

Fernando jugó en el Irapuato, “es mayor que yo por cuatro años, pero mi relación con el futbol favoreció para que lo recomendáramos y debutara ahí poco después”, agregó.

A mediados de la década, Isidro Gil Tapia, otro entrenador de la época; promovió a varios jugadores de la región para militar en el Zacatepec, entre ellos. Francisco Belaunzarán.

EL OBJETO DEL DESEO DE MILOC

Recuerda “Pancho” que mientras militaba en la escuadra cañera, Carlos Miloc Pelachi, entrenador uruguayo que dirigía principalmente equipos en Primera División, le había manifestado su deseo de llevárselo.

“Jugando con el Zacatepec una vez llegó para verme en la portería, pero para mi suerte, esa vez salí como delantero, incluso hice un gol, sin embargo; la idea de Miloc era llevarme como potrero pero a partir de ese día, nunca más tuve contacto con el famoso tanque”.

En esa época el portero inamovible de los Cañeros era Raúl Morales, de quien asegura; “aprendí mucho, tuve muchos maestros en mi trayectoria que me daban consejos y él fue uno de ellos”.

LA FINAL contra el ATLAS SE LA PERDIÓ

Aunque “Bela” estuvo en aquella plantilla del Cuautla de la temporada 78-79 que jugaría la final por el Ascenso frente al Atlas, quedó fuera de la liguilla producto de una lesión en la clavícula derecha, la cual sufrió durante un entrenamiento en las últimas fechas del torneo. La lesión lo dejó fuera por año y medio y desde luego, de aquella final que paró Rodolfo “Chocorrol” Mejía. Final que vio desde afuera; Atlas la ganó 2-1 marcador global, lo que le permitió regresar a la Primera División, donde se mantiene hasta la fecha.

Belauzarán se retiraría tras 17 años de carrera profesional con el equipo Morelos, también de Segunda División que primero jugaba en el Centenario y luego se fue a Iguala, Guerrero.

“Estuve otros tres años en ese equipo y me retiré, aunque actualmente sigo jugado en el llano porque es difícil dejar el futbol, además de que sigo enseñando a jóvenes a través de la escuela de porteros que tengo en la cancha 2 de Amilcingo, en la que trabajo de martes a jueves a partir de las 15:00 horas”.

EL FUTBOL AYER Y AHORA

Al hacer un comparativo del futbol de ayer y ahora, Pancho asegura que antes no era tan difícil llegar a la Primera División porque los equipos mandaban visores a las categorías de abajo y llegaban las invitaciones como en su caso, que lo llamaron del Atlético Español, al que fue a probarse y en el que se quedó.

Belaunzarán estuvo un año (una temporada) en el equipo de los Toros, sin embargo nunca pudo ser titular por algo muy sencillo, las fiestas; su gran debilidad.

“Nunca medí la dimensión de donde estaba y lo que debía hacer; tenía todo para triunfar pero nunca me enfoqué para lograrlo, me distraje mucho y eso me impidió llegar más lejos”, expresó el exarquero profesional.

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