Francisco C. De La Torre
Ciudad de México Agosto 21 del 2025 — En el más reciente Consejo Nacional de Morena, reapareció Andy López Beltrán, hijo del anterior presidente de México, para anunciar una ofensiva política nacional: sumar 10 millones de afiliados antes de las elecciones de 2027. El objetivo es claro: consolidar el dominio territorial de Morena y sus aliados en todo el país.
Esta cifra no solo representa músculo político. También revela la intención de construir una maquinaria electoral territorial que supere ampliamente a la oposición en presencia, organización, defensa del voto y movilización.
Mientras Morena crece, los partidos opositores como PAN, PRI y Movimiento Ciudadano han perdido afiliados, estructura y fuerza territorial. En conjunto, no alcanzan los 2 millones de afiliados activos, frente a los más de 6 millones de Morena y sus aliados.
Esta diferencia representa una enorme desventaja estructural en la preparación para las elecciones intermedias de 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados, congresos locales, alcaldías y varias gubernaturas.
Diversas voces ciudadanas han comenzado a impulsar un Plan Nacional de Organización Democrática enfocado en cuatro pilares:
Algunas iniciativas proponen crear nuevos partidos. Pero la ley electoral es clara:
Esto los convierte en proyectos de alto riesgo, sin impacto real en la configuración del Congreso.
Para las elecciones del 2027, los nuevos partidos no tienen posibilidades reales de influir significativamente en los resultados. La ley limita su capacidad de alianza y exige mínimos que pocos alcanzan.
Si se quiere cambiar el rumbo del país y reconstruir equilibrios democráticos, el camino es claro: trabajar con los partidos existentes, apoyándolos de forma estratégica según las preferencias individuales. La unidad, la organización y la tecnología serán clave.
⏳ El tiempo ya está corriendo. La democracia no se defiende sola.
Este artículo fue preparado con el apoyo de IA