Arte & entretenimiento

Robert De Niro, entre bifes a caballo, panqueques con dulce de leche y aplausos

Nada, la serie de cinco capítulos que protagonizan Luis Brandoni y Robert De Niro, tuvo este martes 3 de mayo su segundo día de rodaje. En verdad, el de ayer fue el primer día de filmación compartida entre el neoyorquino de 78 años y el actor nacido en Dock Sud, hace 82 años. El lunes, en la casona de la calle Matheu, Gastón Duprat y Mariano Cohn los habían dirigido, en escenas separadas.

Pero ayer se produjo el encuentro. Brandoni y De Niro son amigos, desde que los presentó Lito Cruz, hace más de 35 años, pero nunca, claro, habían actuado juntos.

La citación era realmente temprana -a las 6.30 AM-, y como contamos en exclusiva ayer, era en una parrilla en el barrio de Balvanera. La elegida fue Bravo, en Matheu, entre la avenida Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, y ya cuando se dispuso el vallado que cortó la calle, los vecinos comenzaron a aglomerarse.

¿Es él? No, es el doble de De Niro. Pero los curiosos y vecinos del barrio lo confundian con el actor de “Taxi Driver”. Foto Rafael Mario Quinteros

El rodaje de Nada alborotó la tranquilidad del barrio, con cientos de fans y curiosos, algunos que permanecieron estoicos, de pie, durante más de tres horas, con el sueño de poder ver a De Niro.

Pero no era tarea sencilla. Primero, creyeron verlo, con barbijo celeste, pero era el doble del actor, el que se presta para probar la puesta de luces. El parecido, ciertamente, es mucho, pero no era el actor de Taxi Driver.

Había tanta gente que cuando Brandoni se retiró, tuvo que ser custodiado, con por lo menos cinco cámaras de televisión siguiéndolo, como si se tratara de una estrella de rock.

Qué filmaron el martes

Se cocinaron, además de parrillada, 20 bifes de chorizo, por exigencias del rodaje, que repet´`ia tomas, y tomas. Foto Rafael Mario Quinteros

La citación, ya dijimos era a las 6.30, y terminaron de rodar a eso de las 17. Y se filmó una sola escena. ¿Cuál? Un almuerzo en una parrilla ficticia, pero que sucedió en la parrilla también conocida como “Lo de Omar”, por el nombre del dueño del local desde hace más de 30 años, Omar Escudero.

En la serie la parrilla se lama “El rebenque de Omar”, y el equipo de Narda Lepes fue el encargado de cocinar.

Aquí hay que hacer una aclaración necesaria para quienes no estén familiarizados con las filmaciones. Como las tomas se repetían muchas veces, por más que el menú elegido por Vincent (el papel de De Niro) era un bife de chorizo a caballo (con huevo frito), se cocinaron 20 bifes distintos, de 900 gramos cada uno. Si De Niro cortaba la carne, y la toma se repetía, había que poner en su plato un bife nuevo. Y así.

En la calle Matheu, a media mañana, la humareda era intensa. Foto: Rafael Mario Quinteros

La humareda en plena calle, al aire libre, más cerca de la avenida Rivadavia, era fuerte ya a media mañana. Es que allí se habían dispuesto las parrillas portátiles que cocían la carne. Eso fue lo que la mayoría de los curiosos pudo ver, sí, con lujo de detalle del rodaje. Porque las enormes lonas blancas con las que se rebota la luz para iluminar las escenas, impedían ver todo lo que sucedía a escasos metros de allí.

De postre, los personajes saborearon panqueques con dulce de leche con azúcar quemada. ¿Qué bebieron? Vino tinto con soda. Manuel, el personaje de Brandoni, un crítico gastronómico, lo dice muy claro en uno de los diálogos del guion: “Es la bebida nacional”.

¿Quién decía esa frase? El Gato Dumas.

De Niro habla en español, inglés e italiano en la serie de los directores de “Competencia oicial”. Foto Reuters

Toda esa carne, casi 20 kilogramos, la terminó comiendo el equipo de técnicos, junto con los huevos fritos. Los mismos que habían aplaudido a los actores al terminar la primera escena.

Y cuando terminaron la primera y larga escena de diálogo entre ellos -tienen dos registros actorales fuertes, pero con mucha singularidad cada uno, y estilos personales claramente distintos- hubo un aplauso rotundo, una ovación que arrancó en el equipo técnico.

¿De qué hablaban?

Pero ¿de qué hablaban Manuel y Vincent? Se ponían al día, son dos tipos grandes que son amigos, pero que no se vieron durante veinte años. Se cuentan muchas cosas, y esa escena fue particularmente emotiva, porque los intérpretes pasaron por todos los estados de ánimo, con humor.

Vaya y traiga otro bife. Un integrante del equipo de Narda Lepes, con un plato que probó De Niro. Foto: Rafael Mario Quinteros

Y hay que recordar que Vincent y Manuel hablan en varios idiomas: en español, inglés e italiano, la serie plantea esa complejidad en el rodaje. El aplauso fue cuando se gritó el último “¡Corte!”, antes de correr las cámaras para una nueva escena, y esperar, pacientemente o no, por una hora para reanudar la filmación.

De Niro y Brandoni no estuvieron solos en las escenas grabadas ayer. Manuel Vicente, que era el intendente del pueblo del que era oriundo Daniel Mantovani, el personaje de Oscar Martínez en El ciudadano ilustre, de Cohn y Duprat, era el mozo que los atendía. Pero no un mozo del montón, hacía de un mozo que interactuaba, hablaba mucho con los comensales.

¿Avivada criolla?

A la parrilla tenían acceso visual los balcones de varios edificios de departamentos de la vereda de enfrente, sobre Matheu. Y dicen que algunos propietarios o inquilinos empezaban a cobrar por ver la escena desde arriba. Un allegado al rodaje dice que se pedían hasta $5.000…

Verdad o no, lo cierto es que los balcones tenían una vista privilegiada, y los técnicos, los eléctricos al darse cuenta iban tapando como podían la visión con las pantallas blancas, o como pudieran.

Luis Brandoni (de frente), el domingo cuando acompañó a De Niro (con barbijo) al Museo Nacional de Bellas Artes a ver pinturas. Foto RSFotos

Es que todos, técnicos, actores y allegados al rodaje, tienen absolutamente prohibido tomar fotos, registrar cualquier imagen durante la filmación. Se trata de mantener todo sumamente hermético.

Qué filmarán hoy, miércoles 4 de mayo

El plan de rodaje para este miércoles es uno de los más complejos, más que nada por la duración. Se prevé filmar escenas multitudinarias, pero en interiores, dentro del auditorio de un importante hotel porteño, uno de los 34 con 5 estrellas que hay en la Ciudad de Buenos Aires…

¿Qué sucede allí? Es la presentación de un libro que escribe Manuel, y quien lo presenta es Vincent.

Pero la citación a los extras que colmarán el salón es a las 5.10 de la mañana. Y los extras deberán permanecer estoicos en sus asientos durante toda la extensa jornada, que se extenderá hasta no antes de las 18.

Y más, porque mañana jueves es el día de back up, por si no se llega a terminar de rodar hoy.

En verdad, el plan de rodaje indica que para estas escenas se precisarán un día y la mitad de otro. Paciencia habrán de tener, pero a esas decenas de privilegiados quién les quitará la suerte de ver actuar, en directo y a escasos metros, a Robert De Niro.

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