Los encuentros que el equipo de salud del nuevo Gobierno, encabezado por el doctor Jorge Alcocer, próximo secretario de Salud, han tenido con la iniciativa privada habla de disposición y apertura para trabajar haciendo a un lado prejuicios ideológicos característicos de los gobiernos de izquierda que muchas veces demonizan a la participación del financiamiento privado en sectores sociales vitales como es el de salud.

El temor inicial de varios directivos de las ramas industriales proveedoras de insumos de la salud por posibles posiciones radicales se ha ido tornando en cierta esperanza y confianza de que la coyuntura política con el cambio sexenal podría, en lugar de frenar o retroceder, abrir oportunidades de avanzar en pendientes cruciales en salud, donde el país ha estado detenido.

El doctor Alcocer y su equipo, antes de tomar posesión como próximo titular de la Salud Pública en México, lleva ya 4 reuniones con 12 organismos empresariales con el expreso interés de conciliar y ubicar caminos rumbo a conseguir los objetivos en este ámbito delineados en el plan del próximo gobierno encabezado por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Por cierto, entre lo que ha trascendido de esas sesiones, está que la doctora Asa Cristina Laurell, presente en todas, le cuesta trabajo soltar el micrófono pero conforme han ido avanzando, el doctor Alcocer, con su característica amabilidad y seriedad, va dejando en claro su posición y liderazgo como cabeza designada del sector.

En esas reuniones convocadas por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) específicamente por su Comisión de Salud encabezada por Patrick Devlyn, han participado entre otras instituciones: Funsalud, que lleva Héctor Valle; la industria farmacéutica representada por Canifarma, AMIIF y Anafam; la de dispositivos médicos (AMID) encabezada por Carlos Jiménez, el Consorcio Mexicano de Hospitales e incluso asociaciones de pacientes integradas en el grupo Red de Acceso.

Entre los temas delineados está en primer lugar el fortalecimiento de los servicios médicos en el primer nivel de atención o de primer contacto con claras oportunidades de prevención y monitoreo epidemiológico para detectar riesgos rápidamente. Aquí la IP ha expresado lo fundamental de retomar el expediente clínico electrónico y una plataforma tecnológica homologada, como factor crucial para reducir ineficiencias y generar indicadores que midan resultados tangibles.

Han hablado de que las políticas públicas enfocadas a prevención deben ir más allá de campañas publicitarias y vincularse con planes educativos en el aspecto nutricional y de actividad física.

Algo en lo que el nuevo equipo es inamovible es que el servicio debe ser público y gratuito para todos, pero los directivos empresariales a su vez, les han hecho ver la importancia de considerar la colaboración publico-privada (incluidas las APP´s) tanto en servicios como en infraestructura bajo una óptima planeación y adecuada rectoría del Estado.

Otro punto discutido en dichas reuniones ha sido el costo de las medicinas y el interés del próximo gobierno por encontrar más ahorros con las licitaciones. Se ha hablado de cómo mejorar en el futuro las bases de dichas compras para eficiencias en el costo de insumos y no sólo medicamentos; también acceso a dispositivos cada vez más ligados a los tratamientos.

Otro punto tocado ha sido el de consultorios adyacentes en farmacias (CAF’s) y la necesidad de regular, profesionalizar y certificar este segmento, que bien o mal sí ha resuelto una necesidad de atención médica para amplios grupos de la población.

Igualmente se ha hablado del Seguro Popular (SP), donde los empresarios han manifestado que el esquema es correcto aunque sí mejorable. En estos encuentros el nuevo equipo ha manifestado interés de integrar el SP a la estructura del IMSS Prospera, que se vislumbra convertirlo en IMSS Bienestar.

maribel.coronel@eleconomista.mx

Twitter: @MaribelRCoronel