Arte & entretenimiento

Esta casa de líneas limpias y materiales básicos se alza como una escultura en medio de un paisaje brumoso

Inmersa en un paisaje tan natural como inclemente, esta construcción de diseño minimalista se alza en lo alto de una colina de la ciudad de Zúrich. El proyecto, obra del estudio local Think Architecture, se compone de una selección de espacios libres que se integran armoniosamente en el entorno. Su gran tamaño queda diluido en el paisaje gracias a sus grandes aperturas hacia el exterior y la paleta cromática, muy en sintonía con los colores propios de la naturaleza. En esta línea, la fachada exterior está revestida con tiras de piedra gris claro colocadas horizontalmente, lo que acentúa la idea de que la casa se levantó naturalmente de la tierra. Las ventanas de roble aceitado y metal anodizado que van de techo a suelo realzan la estética sofisticada y modernista que se impone en los espacios interiores de la casa. Todas las habitaciones tienen acceso directo al exterior, ofreciendo diferentes perspectivas tanto del entorno montañoso como del lago de Zúrich, situado a poca distancia.

Si bien visualmente desde el exterior parece que la vivienda conste de una sola planta, una vez dentro rápidamente se percibe que no es así. Las zonas de estar más comunes, los dormitorios, la sala de música y el estudio se encuentran en el piso superior, mientras que en la planta inferior se ubican los espacios de ocio y bienestar. Ese es el caso de la piscina cubierta, que ocupa una amplia superficie de tonos oscuros, revestida de piedra de cuarzo negro. Todos los interiores presentan un aspecto sereno, con superficies lisas y uniformes de terrazo y mármol, junto a techos y paredes de color gris pálido. Una amplia escalera de caracol de acero une los dos niveles, rompiendo con la hegemonía de los ángulos rectos y añadiendo un elemento envolvente y escultórico al conjunto de la vivienda.

En el centro de la planta se encuentra un atrio que proporciona una atractiva iluminación y lleva la naturaleza viva exterior al corazón de la casa. Las claraboyas ocasionales realzan los atractivos entorno por partida doble, por un lado, generan luz cenital sobre las estancias y, por el otro, establecen una línea de visión adicional a las copas de los árboles circundantes. El resultado final es una vivienda de líneas puras cuya aparente simplicidad se acompaña de soluciones que enfatizan la ventilación y el diálogo directo con un paisaje enigmático y singular.

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