Política y gobierno

Alberto Fernández dijo que extrañaba a Hugo Chávez y horas después Argentina se abstuvo de condenar abusos del régimen de Maduro en la OEA – Clarín

Con el cambio de gobierno a fines de año, la Argentina también dio un giro importante en su relación con el chavismo, que explica sus posiciones diplomáticas en los organismos multilaterales. La última minuta de ese drástico vuelco de 180 se produjo este sábado en la OEA, donde la Argentina se abstuvo junto a otros seis países de condenar los abusos del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Todo ocurrió horas después de que el propio jefe de Estado, en una conversación con Lula da Silva organizada por la Facultad de Ciencias Sociales, lamentara no tener en el poder a Hugo Chávez y Evo Morales.

“Querido Lula, yo no lo tengo a Néstor, no lo tengo al Pepe Mujica, no lo tengo a Tabaré, no lo tengo a Lugo, no lo tengo a Evo, no la tengo a Michelle, no lo tengo a Lagos, no lo tengo a Correa. No lo tengo a Chávez. A duras penas somos dos que queremos cambiar el mundo. Uno está en México, se llama Andrés Manuel López Obrador y otro soy yo. Y nos cuesta mucho discutir”, suspiró por Zoom.

Este nuevo formato se preanunciaba ya en la campaña electoral de Alberto Fernández, pero se materializó en la propia asunción presidencial del 10 de diciembre pasado.

Ese día, en un avión privado llegó Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación de Nicolás Maduro. Pieza importante del aparato de represión chavista, Rodríguez no podría haber entrado a la Argentina bajo la administración de Mauricio Macri que condenaba a Maduro y adoptó también un listado internacional por el que tienen prohibido entrar a determinados países los jerarcas venezolanos como Rodríguez.

Esa presencia inesperada también marcaría la relación con los Estados Unidos. Pues de hecho, ese día, el ahora candidato de Donald Trump a presidir el BID, Mauricio Claver Carone, le dijo a Clarín que Alberto F. tenía que elegir entre los democracias y las dictaduras. Y sugestivamente recordó las necesidades de Argentina en el medio de sus negociaciones con acreedores privados para el canje de deuda.

Pero desde diciembre pasado, el Gobierno argumenta tener una Tercera Posición ante el drama venezolano. Pero esta no es sino una una zona de “confort” para Maduro que, como relata en detalle The Economist en su último número trabaja para seguir manteniéndose en el poder tras los comicios legislativos de este año.

La decisión oficial de abstenerse ante la reciente votación de la OEA ─que aprobó una resolución que condena “el continuo acoso ejercido por el régimen” contra las funciones que las leyes venezolanas le otorgan a la Asamblea Nacional y contra el funcionamiento de los partidos políticos e instituciones democráticas en Venezuela─ es una más de las posiciones que viene teniendo esta cuarta edición de gobierno K, aliado del chavismo desde la primera hora.

Se enumeran algunos hechos.

-Alberto F. decidió no cumplir con un amague inicial de irse del Grupo de Lima –para seguir al mexicano Andrés López Obrador- pero nunca más avaló sus comunicados.

– El 21 de diciembre de 2019 fue detenido por tercera vez el diputado Gilber Caro, violando su inmunidad parlamentaria. Estuvo en situación de desaparición forzada por más de un mes. El parlamentario sigue detenido y Argentina no se ha pronunciado, ni sobre estas ni otras detenciones posteriores.

– El 10 de enero, Argentina se abstuvo en la OEA, que aprobó una resolución que condenaba el uso de la fuerza y las tácticas intimidatorias del régimen en contra de la Asamblea Nacional y reconocía la reelección de Juan Guaidó como presidente del Parlamento.

– Alberto F. nunca reconoció a Guaidó como “presidente encargado”, figura que sí avaló Mauricio Macri. Y en febrero le retiraron las inmunidades a Elisa Trotta Gamus, nombrada representante de Guaidó en la Argentina. Con ello también le quitaron la seguridad policial.

– El gobierno decidió enviar como representante ante la OEA al combativo dirigente Carlos Raimundi, quien, cuando el Senado trató su pliego como embajador ante el organismo montó una férrea defensa del chavismo.

Alberto Fernández habla con Lula desde Olivos.

En esta última votación en la que la OEA pidió a Maduro elecciones “libres”, “justas” y “transparentes Argentina compartió su abstención con Belice, Granada, Guyana, México, Surinam, Trinidad y Tobago.

El debate y la votación tuvo otro condimento. La representante interina de Argentina ante la OEA, Graciela Scarnati Almada, se cruzó duro con el representante brasileño ante el organismo. La mala relación de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro ahora conlleva inéditas diferencias entre Brasil y la Argentina, que siempre jugaron como socios en el plano multilateral.

Trotta Gamus mostró su molesta y dijo este sábado que ser neutral era estar “estar del lado del opresor”. En el equipo del canciller Felipe Solá dijeron lo siguiente a Clarín sobre la última abstención: “El Proyecto (de resolución) fue presentado de manera tardía lo que dejó poco margen para negociar y acordar. No contribuye a avanzar en la situación de Venezuela ni de los venezolanos y aunque reconoce que les corresponde a ellos (los venezolanos) llevar adelante su proceso institucional, presume de fijar de qué modo es correcto que lo hagan.”

Alberto Fernández estuvo el viernes último en un diálogo virtual con el ex presidente Lula da Silva. Lo organizaron las mismas figuras de la Facultad de Ciencias Sociales que lograron cancelar una charla del juez Sergio Moro, quien había enviado a la cárcel a Lula. En esa avenida de la “grieta” Alberto F. dijo sentir que gobernaba hoy en un continente con un único aliado, en México, por López Obrador. Dijo que se extrañaban los gobiernos de Néstor Kirchner, de Lula, de Hugo Chávez, de Evo Morales, de Rafael Correa, de Tabaré Vazquez, Pepe Mujica y Michelle Bachelet, entre otros..

Fue en ese Diálogo Virtual con Lula, lleno de nostalgias por los que no están, en el que acusó a los Estados Unidos de romper la Unasur, la CELAC y de querer romper ahora el BID. Hablaba nada más y nada menos que del candidato de Trump a presidir el Banco Interamericano de Desarrollo: Mauricio Claver Carone, el hombre que se fue pegando un portazo de la Argentina en la fiesta de Alberto Fernández y Cristina Kirchner del 10 de diciembre pasado.

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