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El derrumbe de Piqué: del éxito en todo a los problemas en cadena

De hombre de éxito, en el fútbol y en los negocios, en la vida, a que se le acumulen los problemas. Gerard Piqué (35 años) se derrumba. Una imagen impoluta que ahora se cuestiona, la estabilidad familiar rota, actividades comerciales y sociales ajenas al fútbol que empiezan a ser mal vistas, lesiones recurrentes, compañeros que lo señalan y un entrenador que ya tampoco le quiere. El imperio se viene abajo. El jugador-empresario al que todo le salía bien, superado por los contratiempos. Piqué en una encrucijada. El Barça busca una salida.

El central se reunió hace dos semanas con Xavi Hernández, según adelantó ‘Sin concesiones’, para poner sobre la mesa el futuro del central catalán en el Barcelona. Su excompañero y ahora entrenador, así como la cúpula directiva del equipo, están muy preocupados por sus problemas extradeportivos, que han aparecido de forma rutinaria en los últimos meses. Xavi no cuestiona la calidad de Piqué, uno de los mejores defensas del fútbol europeo en la última década, pero es ambicioso de cara a la próxima temporada, planea construir un Barça de lo más competitivo y teme que Piqué, lastrado en lo físico y en lo mental, sea un ancla en el despegue de un equipo necesitado de una buena campaña tras años de decepciones.

El Barcelona forjará un proyecto en torno a sus jóvenes promesas (Pedri, Gavi, Ansu Fati, Ferran Torres y Araujo), y cree que necesitan de un entorno estable para desarrollar su potencial. El club quiere erradicar todo el ambiente tóxico que arrastra la anterior generación. Por ahí preocupa la presencia de Piqué, que ha aumentado su actividad nocturna y se le teme como mala influencia, como Guardiola con Ronaldinho y Deco en 2009.

En la reunión técnico-jugador, bastante tensa (Piqué rebatió prácticamente todos los puntos), se trataron desde las conversaciones filtradas con el presidente de la Federación, Luis Rubiales, a su separación con Shakira. Xavi también le mostró su preocupación por la cantidad de apariciones públicas que tiene el central debido a su agitada vida empresarial y social (Kosmos, el Andorra, Twitch), y le explicó que, ahora mismo, no será titular de cara a la temporada que viene. El entrenador prima la meritocracia para coser sus onces y ante la impresionante irrupción de Araujo y el fichaje de algún refuerzo para la zaga (Christensen), Piqué se queda sin espacio en sus planes. Incluso se le planteó la posibilidad de que se retirase, algo que el defensa central desechó.

El central también tuvo otra reunión con Joan Laporta. El presidente se preocupó por cómo está llevando su separación con Shakira, pero fue el salario del futbolista (70 millones brutos las próximas dos temporadas) lo que ocupó la mayor parte de la charla. Se le propuso una nueva rebaja (Sergi Roberto acaba de bajarse el sueldo un 60% al renovar), algo que aliviaría parte de los problemas económicos del Barça a corto plazo y que permitiría inscribir a nuevos fichajes. Solo fue un tanteo, pero Piqué se ha tomado todos estos mensajes de manera muy positiva, quiere superar las dificultades y volver a ser una de las piezas importantes que lleven al Barcelona a estar en la carrera por los grandes títulos. De hecho, incluso le dijo a Laporta que si fichaba al mejor central de Europa, este sería su suplente el año que viene.

Estos últimos días, Piqué ha acudido a la ciudad deportiva, sin excepción y a las 9 de la mañana, para recuperarse de la lesión que ha arrastrado en la última etapa de la campaña (tendinopatía). Además, asegura que acepta rebajar sus apariciones públicas en todo aquello que no tenga que ver con el primer equipo. Sin ir más lejos, ha cancelado su asistencia a un acto publicitario en Valencia para promocionar la Copa Davis, competición que su empresa, Kosmos, gestiona, y asegura que reducirá su intensidad en redes sociales, incluido la de su canal de Twitch, adaptando el perfil bajo que tanto le demandan.

Tras años de éxitos y sonrisas a cada paso, al central se le acumulan los contratiempos: se conoció su disparatado salario, vio como el vestuario le escribía la palabra «traidor» en la pizarra, se filtró su compadreo con Rubiales, su comisión para llevar la Supercopa a Arabia, cómo trataba de volver a la selección por detrás o cómo se la jugaba a supuestos amigos o compañeros; se separó de Shakira, trascendió su agitada vida nocturna y se encontró con que el Barcelona, con su entrenador a la cabeza, ya no le quiere. Una lista de contratiempos como para derrumbarse. Pero el jugador dice que sigue de pie.

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