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Miquel Barceló lleva su “Metamorfosis” al Museo Picasso de Málaga

El Museo Picasso Málaga presenta a partir de este miércoles, 27 de enero, la exposición ‘Miquel Barceló. Metamorfosis’, que toma su nombre del relato de Franz Kafka publicado en 1915, con cerca de 100 obras realizadas entre 2014 y 2020 que podrán contemplarse hasta el próximo mes de septiembre.

Tras más de una década de ausencia en Málaga el artista reúne en exclusiva una selección de obras realizadas en los últimos años: 30 cerámicas, 13 pinturas, 42 acuarelas, seis cuadernos de viaje y una pequeña escultura; así como una instalación compuesta por siete bronces de gran tamaño que se han instalado en el patio central del museo.

“Toda mi obra es una pura digresión”, afirma Miquel Barceló. Y es que el artista mallorquín ha confesado este lunes en la presentación de la exposición que, cuando tenía “9 o 10 años”, su artista preferido “era Walt Disney”, después le empezaron a gustar otros artistas “muy vistosos” y desde muy joven le gustó Picasso y no le ha “dejado de gustar”.

“La primera vez que fui a París, visité todos sus talleres. No entraba, pero absorbía algo”, ha asegurado Barceló, que ha tenido una relación con Picasso “como con pocos artistas”, entre los que cita a Tintoretto o Jackson Pollock. En este sentido, apunta que, cuando estuvo en el taller de Pollock, tuvo “la sensación de que hablaba con él”, mientras que cuando viajó a Venecia “casi hablaba con Tintoretto, pero un psiquiatra le pondría nombre a esto”, ha bromeado.

Sobre la exposición en Málaga, ha explicado que “tiene un año de retraso”, al haberse aplazado en 2020 por la pandemia, pero durante el confinamiento “ha ido cambiando y adaptándose a los nuevos tiempos”, algo que consideraba “necesario”. En la muestra juega un papel central su cerámica, que Barceló califica como “una caricatura de la pintura” y como una forma de quitarse “de encima las cosas, de transformarlas casi en irrisorias”.

“A la cerámica la maltrato mucho cuando está fresca, se rompe a menudo y es un milagro que esté aquí. Es un proceso de alquimia, una forma de pintura que ha pasado por el fuego, como otros cuadros han pasado por el humo o por las termitas en África, o una de las obras se está desmoronando y es una suerte verla ahora, porque quizás en unos años no quede nada”.

La exposición se titula “Metamorfosis”, como la obra de Kafka que Barceló ha ilustrado con acuarelas que se pueden ver en Málaga. Para el artista mallorquín, en esa obra “se anunciaban las cosas terribles del siglo XX”, Kafka “se sentía un bicho raro, porque era un bicho raro”, y en sus páginas “se notaban los tambores de guerra”.

Los colores tan intensos de esas acuarelas, explica Barceló, remiten a los azules de Prusia “que a finales del siglo XIX utilizaba Picasso porque eran los más baratos”, y el artista recuerda que, “del mismo procedimiento químico, se creó el ácido prúsico, con el que los nazis mataron a cinco millones de personas”.

La exposición incide asimismo en el carácter trashumante de Barceló, que ha viajado y residido en numerosos países que han quedado plasmados en su obra, aunque el creador precisa que él no busca “el exotismo”. “Si cambio de sitio, es porque hay demasiada gente en un lugar. Ahora, el confinamiento ha venido a mí, y la exposición refleja muy bien los últimos tiempos”, aclara Barceló.

En su conjunto, la pinacoteca malagueña resume los intereses de un artista que, sin abandonar la pintura, ha explorado las posibilidades formales y conceptuales de la cerámica. Estas creaciones de arcilla, han nacido en su estudio taller de Vilafranca de Bonany (Mallorca). Al igual que los Tótems, una nueva serie de cerámicas de gran formato realizadas a partir de bloques superpuestos, que evocan la arquitectura clásica, deidades y personajes mitológicos de una desconocida civilización.

En ‘Metamorfosis’ exhibe asimismo recientes pinturas de gran formato, como unos paisajes nocturnos, azules y negros, con tormentosos cielos de plenilunio, en los que resuenan movimiento y luz. Asimismo, se muestra un autorretrato de aspecto carbonizado, resultado de arañar una superficie negra, y pinturas con relieves de animales que aluden a las pinturas rupestres, que testimonian que para Barceló la prehistoria es tan moderna como cualquier otra época de la historia del arte.

La muestra incluye una serie de quince aguadas que el mallorquín ha creado sobre el relato de Kafka, que se exponen junto a otras dos series coetáneas de acuarelas realizadas en Tailandia y en la India, países que ha visitado con frecuencia en los dos últimos años. Una selección de seis cuadernos de viajes, resultado de los periplos asiáticos del artista, también pueden ser vistos.

Un conjunto escultórico de siete bronces de gran formato, que representan varias cerillas usadas y retorcidas tras haber sido consumidas por el fuego, se ha instalado en el patio del Museo.

Además, con motivo de la exposición, el Museo Picasso va a publicar en español con textos en inglés, un catálogo de 300 páginas. El libro contendrá una conversación entre Bernard Ruiz-Picasso y Miquel Barceló, así como textos de Enrique Juncosa y del director artístico del Museo Picasso Málaga, José Lebrero. Profusamente ilustrado podrá adquirirse en la Librería de la pinacoteca.

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