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El primer gol del Barça en la final llegó por un error arbitral

El primer gol del Barça en la final de la Supercopa fue una obra de arte en la presión, la recuperación, el primer toque, la verticalidad y la definición. Busquets roba, Dembélé, Pedri, Lewandowski y golazo de Gavi. Su primer tanto de la temporada. Se los guarda para los mejores momentos, como Iniesta

Ese robo de balón del Barça se produjo por la presión sobre Camavinga, que recibió un mal pase de Rüdiger. El alemán, en ese minuto 33, debía estar fuera del terreno de juego. Justo un minuto antes había quedado tumbado en el suelo por un codazo, involuntario, de su compañero Courtois. Al ver que era un golpe en la cabeza, De Burgos Bengoetxea mandó parar el partido, como es preceptivo, para que el defensa pudiera ser atendido por los servicios médicos.

Y, entonces, pasaron dos casualidades que terminaron en gol. El colegiado declaró bote neutral a favor del Madrid en el área pequeña, para que la cogiera Courtois. Raro, porque el balón estaba en la frontal del área y estaba en disputa entre los dos equipos. No era ni mucho menos una situación clara de posesión blanca. Y mucho menos en la situación del portero. Y, segunda anomalía: a los dos segundos de estar el balón en juego, De Burgos le dio permiso a Rüdiger para que entrase de nuevo al césped. 

El cuarto colegiado debía cerciorarse con una “autoridad médica” que el jugador estaba apto para entrar. Él es quien debe certificar que está en condiciones. No sucedió. Mejor para el Barça. Courtois se la pasó a un Rüdiger, que ‘groggy’ o sereno, se la dio a Camavinga en pésimas condiciones… y el resto, hasta el gol de Gavi, es historia.

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